Como apunte previo a la exposición de mis ideas, sería conveniente recordar que para alcanzar un buen nivel de confianza y cercanía que tanto prima hoy día con los clientes, es necesario que los empleados practiquen sus capacidades interpersonales, haciendo especial hincapié en la naturalidad, la claridad y la franqueza de su comunicación, que refuercen los lazos personales a nivel profesional para que el intercambio comercial pueda darse con fluidez. Y teniendo estas consideraciones en cuenta paso a explicarles mis ideas:
Medición individual de la calidad:
Al entrar el cliente en su cuenta personal web de la entidad financiera, le aparecerían en un pequeño apartado, las caras y los nombres de aquellos empleados con los que recientemente tuvo algún encuentro, ya fuera en su oficina habitual como en cualquier otra. Y desde la discreción y el anonimato, el cliente podría valorar el trato recibido, otorgándole al empleado un +1 o un -1. Este aviso le saldría al cliente porque previamente el empleado habría tenido que notificar a un sistema informático central que tuvo lugar dicho encuentro.
Esta forma de medición individual de la calidad, también se podría complementar de la misma manera con el voto in situ en la oficina, depositando el cliente al abandonar la misma, una tarjetita con el nombre del empleado en algún recipiente para el voto positivo o negativo. Y si se requiere de la participación de los clientes a este nivel algo más activo, habría que pedirles su colaboración con objeto de la mejora del servicio.
Selección de incentivos:
Esta acumulación de puntos emitidos por los clientes, podría desembocar en una lista única para toda la entidad financiera, en la que una vez sumados los puntos positivos y negativos, se obtuviera el total de cada empleado. Esta competición a nivel de toda la organización haría que en la búsqueda de la excelencia en la atención a los clientes, éstos obtuviesen el mejor trato posible.
Y la mejor forma de remunerar a los empleados que se me ocurre es la de usar pañuelos de diversos colores tanto para los trajes de hombre como de mujer, que establezcan una jerarquía de colores según dicha lista. Y que para los tres primeros posicionados, la entidad financiera debería de otorgar sendos pines de oro, plata y bronce en forma de €.
Con esta sencilla y asequible forma de recompensar a todos los empleados de la organización que traten con los clientes, se consigue que se establezca una competición sana por el pañuelo rallado negro y amarillo, colores que simbolizan dinero, prestigio y poder, atravesado por el pin de oro en forma de €, que sería el primer premio al que todos aspirarían, siendo este pequeño detalle de reconocimiento un distintivo deseado por todos, que el empleado mejor posicionado en la lista obtendría entre el resto de sus compañeros por estar siempre disponible a ofrecerle el mejor trato posible a la competencia nuclear de cualquier empresa, sus clientes.
Soporte al plan de incentivos:
Si lo que se desea es que el cliente participe en el reparto de incentivos a los empleados de la entidad financiera, de una forma rápida, cómoda y sencilla, la valoración de la atención recibida debería de hacerse desde su misma sesión privada de la web del banco, en un pequeño menú que se habilitase para tal efecto.
Medición global de la calidad:
Se podría llevar un historial de la relación de cada cliente con cada empleado y ver su progresión en la puntuación que aquél le otorgase este a lo largo del tiempo. Con lo que al recabar esta información de cada oficina, se podría hacer un estudio tanto a nivel local de cada sucursal, como a nivel global de toda la organización, sobre los objetivos que se desean alcanzar.
Estado Aceptada
| Categoría: | Banco y Seguros |
| Brainstorming: | Definición de un plan de incentivos |
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Como mejora de última hora en la medición individual de la calidad, en vez de usar Internet, a cada cliente se le podría otorgar la tarjeta “¿Me gusta?” con la cual podría votar favorablemente o no, in situ, el servicio de atención recibido. Con lo que cada stand de los empleados tendría que disponer de un par de receptores magnéticos (para el SI y para el NO), sobre los cuales los clientes pasarían su tarjeta atendiendo a la calidad de la atención recibida que percibiesen. Estos receptores de votos, enviarían la información recogida a un sistema de datos centralizado que sería el que gestionara la puntuación de cada empleado.
Fecha: 21/08/11